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Los vítores y las escuelas catedralicias, antigua Universidad de Ciudad Rodrigo

Origen de los vítores. Salamanca

Poco se sabe de estos grafitos, excepto que parece que están directamente relacionados con la Universidad.

Los vítores son, normalmente, ejemplos plásticos del triunfo de los sindicatos de estudiantes cuando se consigue colocar a un catedrático en la Universidad de Salamanca, es decir, representan las luchas de poder para conseguir cátedra (puestos de profesor) en la Universidad, por lo que una razón para pintar los vítores era la obtención de la primera cátedra, aunque no todos los vitoreados que se encuentran en Salamanca fueron catedráticos, así que esta no era la única razón para ser homenajeado. También aparecen cargos importantes del gobierno universitario, rector y consiliarios (vicerrectores) también eran reconocidos.

Estas inscripciones están pintadas en rojo o negro (colores derivados de la tradición romana simbolizando el triunfo, sobre todo el rojo), posiblemente con almagre. No se ha analizado la pintura, por lo que no se saben los componentes, pero la creencia de que están pintados con sangre de toro no es cierta, si nos referimos a los grafitos originales.

Esta tradición comenzó a finales del siglo XVI, y continuó en el XVII y parte del XVIII. Se suprimieron en 1757 a causa de los enfrentamientos sangrientos entre estudiantes, y los grandes escándalos que éstos provocaban, por lo tanto no hay de finales del siglo XVIII ni del XIX.

Se pintan de nuevo a partir de 1953, que es cuando son reinterpretados por el rector Tovar y se extiende la creencia de que son para celebrar la consecución del título de doctor. Tras la Guerra Civil española el vítor se eligió como adecuado para ser utilizado en el Desfile de la Victoria (19 de mayo de 1939) y, a partir de entonces, durante toda la dictadura franquista, como emblema propio de Francisco Franco.

Casi siempre aparece el anagrama derivado del crismón romano con la palabra “vítor” (¡viva!) y la luna invertida que parece una “C”, que es la luna heráldica del Papa Luna, que tantos privilegios concedió a la Universidad de Salamanca. Este anagrama aparece normalmente acompañado por una corona, simbolizando el triunfo o victoria; junto con una espada, armas; y una pluma, letras; esto es, el tópico de las armas y las letras. Las armas son la acción y las letras, el pensamiento. Ambos oficios, el de la literatura y el de las armas, eran dignas de un caballero. Este tópico fue conocido anteriormente como sapientia et fortitudo (sabiduría y valor). Esta unión de la pluma y la espada también podría simbolizar la victoria de la sabiduría sobre la violencia.

Para completar esta información:

📚 Libro impreso: “Vítores Universitarios Salmantinos” Luis Enrique Rodríguez-San Pedro Bezares y Ángel Wervaga Prieto. Universidad Pontificia de Salamanca.

📚 Libro impreso: “De Vítores y Letras”. Edición a cargo de Emilio Gil y Eduardo Azofra. Ediciones Universidad Salamanca.

🔗Vídeo. Visita guiada a los vítores salmantinos, por Luis Enrique Rodríguez-San Pedro

Vítores en Ciudad Rodrigo

En Ciudad Rodrigo están normalmente escritos sobre las puertas y fachadas de las casas más importantes de la ciudad y en la misma catedral. Es una costumbre de finales del siglo XVI, por la que se escribía el nombre de los que obtenían las diferentes canonjías de la catedral de Ciudad Rodrigo, para celebrar su triunfo, sin que la mayoría de las veces tuvieran relación familiar con el propietario del edificio. Según Mateo Hernández Vegas estas inscripciones “pregonan los triunfos conseguidos en reñida lid por estos canónigos de oficio”. Las cuatro canonjías que se crearon a principios del siglo XVI fueron las de lectoral (o canónigo de lectura, licenciado o doctor en teología), doctoral (graduado en derecho canónico), magistral (predicador) y la de penitenciaría.

Dice así Mateo Hernández Vegas:

«Y así empezaron las primeras escuelas que hubo en Ciudad Rodrigo. El canónigo de Lectura explicaba públicamente los libros de la Escritura, que le señalaba el Cabildo, en un púlpito, que se colocaba en el trascoro, junto al altar de los curas (el actual de la Purísima)…

En la misma forma se explicaban los Casos (Teología moral), primero por canónigos designados por el Cabildo, y después por el penitenciario. El mismo licenciado Cruz y otros canónigos leían gratuitamente filosofía y artes, para estudiantes pobres. El Cabildo tenía también un maestro de gramática, gratuito para todos los estudiantes pobres, así como para los dependientes de la Catedral, y aún para los prebendados que lo necesitasen, ya que no era infrecuente que algunos prebendados estudiasen latín después de llevar varios años de canónigos. Así es que a veces se les prohibía cantar la Epístola o el Evangelio, porque hacían reír. Muchos años llevaba de deán don Francisco del Águila, cuando en 1510 el Cabildo le da licencia ‘para estudiar en esta ciudad, cuando venga el bachiller’

Durante muchos años se hace mención del sueldo, que se pagaba al maestro, bachiller Juan de Silva y al bachiller Jiménez; pero ninguno tan famoso, como años después, el maestro Silva (Hernando), que, a sueldo de la Catedral y del Ayuntamiento, educó a toda una generación de mirobrigenses, y al cual debemos la lectura e interpretación de la inscripción de las tres columnas, armas de la ciudad, que aparecieron en su tiempo (año 1557).

Aumentando el número de estudiantes, no se creyó ya conveniente explicar públicamente en la Catedral, y entonces fue, cuando el magistral don Miguel de Palacios, con la anuencia del Cabildo y del Ayuntamiento, fundó sus Colegios, en los solares de la arruinada iglesia de San Bartolomé, contigua al convento de San Agustín, como lo expresa la inscripción, que se ve todavía en la portada con el efigie del arcángel San Miguel.

Incorporados después los Colegios al convento, el maestro Palacios dio a los religiosos 300 ducados de renta para que explicasen Teología escolástica y Artes. Después el Ayuntamiento añadió renta para que se leyese también la Gramática, resultando con ello una pequeña Universidad, y así la llamaba todavía en el siglo XVIII el Libro del Bastón. Sin embargo, la calle en que estaba, se llamó siempre más modestamente, y se llama en la actualidad calle de los Colegios. A partir de esta fecha, el canónigo de Lectura y el maestro de Gramática de la Catedral, explicaron sus lecciones, hasta la creación del seminario, en la Librería o en la capilla de los Hierros»

Principales vítores en Ciudad Rodrigo:
Doctor Barrientos

D. Juan Rodríguez Barrientos era magistral. Su vítor aparece en el Palacio de los Ávila y Tiedra, de los Castro o de Montarco.
«El que aparece sobre la portada del Palacio de los Castro es el más antiguo y elegante de todos los vítores, es de la segunda mitad del s. XVI. Tiene dos vítores porque fue antes doctoral” (Mateo Hernández Vegas).

Doctor Guillén y Guillen bis vítor

El primero aparece en diferentes fachadas y el segundo en la Casa de los Gómez de Silva y en la Casa de los Miranda.

«…Cristóbal García Guillén de Paz, nombre que ocultan los distintos vítores plasmados en varios dinteles y otros paramentos de edificios señeros del patrimonio rodericense, nació en Ciudad Rodrigo a mediados del siglo XVI. Miembro de estirpes solariegas con notoria influencia en la historia local, Cristóbal García Guillén tuvo la posibilidad de acceder a una formación académica notable…

Se sabe que Cristóbal García Guillén de Paz falleció en Ciudad Rodrigo el 16 de enero de 1637, habiendo dejado una densa producción manuscrita. Su notoriedad ha pasado ciertamente desapercibida, aunque él, al igual que hicieron sus coetáneos, siguió ejecutándose durante varios siglos más, dejó marcada su relevancia intelectual en varias fachadas del casco histórico mirobrigense a través de sus vítores, primero simplemente con su segundo apellido, Guillén, al que añadió, como sufijo, el elemento compositivo bis para formar el vítor Guillenbis. Y como aclara el canónigo Mateo Hernández Vegas, “por eso los vítores del doctor Guillén se refieren a dos épocas distintas. Los de la primera, cuando fue lectoral, numerosísimos en la mayor parte de las fachadas, dicen simplemente Dr. Guillen; al ascender a magistral puso Dr. Guillen bis vítor. De estos solo hay dos, a saber: en la casa (hoy panera) de los Gómez de Silva, y en la de don Clemente Velasco, antigua casa de los Miranda”, ambos en los dinteles de sus puertas principales» (Blog “Cántaro de Palabras”)

Doctor Colmenero

Está en la fachada de la Casa de los Gómez de Silva, a la izquierda. También aparece en la fachada de la Casa de los Núñez, Chaves y Robles; en la plaza de San Salvador y en el muro exterior del claustro de la catedral.

«Don Juan Ruiz Colmenero fue lectoral y renunció a su canonjía a causa de las guerras con Portugal, obtuvo otra prebenda en Sigüenza en 1643 y en 1670 fue nombrado obispo de Guadalajara en Indias” (Mateo Hernández Vegas)

Doctor Gutiérrez

Sobre la ventana de la sacristía, en la fachada norte de la catedral.

Don Juan Gutiérrez era de Plasencia y vino a Ciudad Rodrigo en 1576 para oponerse a la canonjía doctoral, que dejó vacante a su muerte el doctor don Félix de Manzanedo, y en la que estuvo más de 42 años. Murió en 1618. Escribió obras de derecho y su retrato está en la antesacristía, en el interior de la catedral. Al doctor Gutiérrez le sucedió el doctor Manrique.

Doctor Ayala

Doctor don Frutos Bernardo Patón de Ayala, canónigo magistral en la catedral de Ciudad Rodrigo, y también deán en la misma catedral.

Dejó escrito un opúsculo titulado “Apología sacra, en defensa de la comunión cotidiana”.

Era Colegial Mayor de Oviedo de la Universidad de Salamanca, por lo que, encima de su nombre aparece la cruz potenzada o cruz de Jerusalén, emblema del escudo del Colegio Mayor de San Salvador de Oviedo, en Salamanca, esta cruz era el timbre y sello personal del Cardenal Mendoza, que fundó, en 1483, el Colegio de Santa Cruz de Valladolid, donde estudió don Diego de Muros III, obispo de Oviedo; que a su vez fundó, en 1521, el Colegio Mayor de Oviedo en Salamanca.

Si el vitoreado era un colegial mayor, era habitual colocar el motivo heráldico correspondiente al colegio para identificarlo, sobre todo en Salamanca.

El doctor Ayala ascendió a deán de Ciudad Rodrigo en 1653. Renunció a su cargo por las guerras con Portugal y por ser ya muy mayor. Fue obispo de Coria (1664) y Sigüenza. Se fue a la Corte y se convirtió en ayo del Infante Juan José de Austria. Murió en Sigüenza en 1671.

Maestro Castellanos

A la derecha de la ventana en el exterior de la sacristía de la catedral, fachada norte.

Colegial Mayor de Cuenca, excelente canónigo de lectura, pero un pésimo administrador de su hacienda, en su partida de defunción (1616) dice: “Falleció el Mº Francisco Antonio de Castellanos, canónigo de Lectura. El Cabildo le dijo misa. Y no se pudo hacer otra cosa, porque dejó muchas deudas y hubo pleito de acreedores”.

Manrique

Don Pedro López Manrique. Según Mateo Hernández Vegas, los vítores de este doctor son los más numerosos de la ciudad. Sucedió al Doctor Gutiérrez y en sus inscripciones nunca le precede “Dr”, solo pone Manrique.

Licenciado Pedraza

Situado en la pared exterior del claustro de la catedral, encima y a la derecha de la Puerta del Esviaje.

El canónigo don José Pedraza, devoto de San José, trató con el Cabildo de levantar un altar a dicho santo en la catedral (1678). Su vítor se lee en la cerca exterior del claustro” (Mateo Hernández Vegas)

Doctor Berruguete

En la fachada de la capilla del Palacio de los Águila. Tenía otro vítor sobre una de las puertas del patio de dicho palacio, actualmente perdido durante la restauración de este edificio. En la portada de la guía “Ciudad Rodrigo, una comarca con encanto” (C.I.T.), puede verse este vítor desaparecido.

Don Pedro González Berruguete, lectoral, era natural de Cuenca y colegial del Mayor del Arzobispo de Salamanca.

Doctor Limia

En el Postigo del Alba, en la fachada sur de la catedral.

Doctor don Juan Fernández de Limia, canónigo doctoral en la catedral de Ciudad Rodrigo (1640), subcolector de la Cámara Apostólica y juez de la Santa Cruzada. (Según la “Apología Sacra en defensa de la comunion quotidiana” de Frutos Patón de Ayala, 1661)

Otros:

Licenciado Pedro Ximénez

Doctor Gante

Licenciado Pedro Bajo Arroyo

Para más información:

🔗 Elogios triunfales para las canonjías mirobrigenses. Los vítores de Ciudad Rodrigo. Pablo Ajenjo López

🔗 Galería de ilustres mirobrigenses: El Dr. Cristóbal García Guillén de Paz, ‘Guillenbis’

🔗 Antiguos vítores en Ciudad Rodrigo, Carlos García Medina


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